03 agosto 2017

Mi pasado como futbolista profesional, sacrificio, lucha y constancia



He hablado de esto muy de refilón en infinidad de post´s, puede que incluso le haya dedicado mas de un párrafo (AQUI) en alguno de ellos en particular, sencillamente son mas de 100 así que creo que van siendo horas de hablar del tema de una forma directa y sin rodeos… no quiero hacer spoiler, pero los próximos artículos que vendrán a lo largo de estos meses son los mas personales que he escrito jamas, donde cuento cosas que ni si quiera tuve el valor de contar en mi libro así que agarraos.


Hoy no, hoy toca hablar de deporte, de mi experiencia con el fútbol, como me lo ha dado y me lo ha quitado todo al mismo tiempo. Si me pongo a pensar en mi vida como un todo no la entiendo sin una pelota de fútbol en mis pies, desde los tres cuatro años, no recuerdo cuando toque un balón por primera vez, simplemente esta ahí durante toda mi vida, no hay ni un solo fragmento de mi vida sin el. Según me han dicho por lo que he preguntado el primero en darme un balón fue mi abuelo, algo comprensible por que el fue futbolista semiprofesional en su época, seguramente hubiera sido profesional en otros tiempos, pero por aquellos años 40-50 el fútbol era mas por amor que por dinero y por desgracia mi abuelo necesitaba mas el dinero, por eso nunca pudo dedicarse al 100% a ello y tubo que buscar un trabajo...sin mas vueltas creo que fue mi abuelo el primero que me dio un balón de fútbol, el que me inicio en este maravilloso mundo (no creo que sea casualidad que los dos únicos nietos que tiene hayan tenido posibilidades en el fútbol profesional, todo se lo debemos a el). No lo recuerdo, pero evidentemente cuando comencé a jugar con la pelota surgió entre los dos la historia de amor mas bonita he intensa de mi vida.

Hacia los 5 años mas o menos comienzo a tener recuerdos de mi infancia, en eso momentos el balón y yo eramos inseparables, jugaba a todas horas, antes de entrar al cole, por que siempre llegaba temprano por que mi hermana entraba 30 minutos antes, en el recreo, después del colegio, por la tarde… en fin a todas horas, incluso al medio día cuando salíamos a comer para después entrar a la tarde a clase yo me quedaba en el patio del colegio jugando, infinidad de veces mi madre llamaba por teléfono asustada por que no llegaba a casa para ver si me había pasado algo, el conserje le decía que no me había ido aun, así que prácticamente me echaban de ahí a patadas y luego yo tenía que comer a prisa para que me diera tiempo a volver al cole, recuerdo que cuando me quedaba a jugar con el balón siempre me advertían que solo un rato, que luego mi madre llamaba preocupada, nunca fue para mi un problema jugar solo, casi siempre jugaba con un amigo, pero al final todos se marchaban antes y yo me quedaba solo jugando, pero me daba igual, yo disfrutaba de todas formas, luego cuando salia del cole a la tarde iba con el balón por la calle, siempre paraba en la plaza de la catedral de Oviedo donde vivía en aquel entonces a jugar y luego me iba para casa, literalmente jugaba mañana tarde y noche.

Las pelotas comenzaron a inundar mi casa, era el único regalo que quería, era lo único que me interesaba, recuerdo que mi madre no me dejaba jugar en casa así que las dejaba abajo en el portal en un hueco que había donde las escaleras, de todas formas tenía una pelota pequeña para jugar en casa, una pelota para el cole que era bastante resistente, una vieja para jugar en terrenos de tierra, piedras o gravilla, y una pelota nueva para cuando jugaba en hierba, si tenía una para cada superficie, por que claro no iba a usar la pelota nueva en un campo de tierra o gravilla para que se me rompiera, ya con esa edad era inteligente, incluso mas que ahora, y con esa técnica las pelotas me duraban años y años. La misma táctica la seguía en el coche, una pelota de playa blandila, otra gastada por si acaso y una nueva para hierva, en casa de mis abuelos mas de lo mismo, incluso en consergeria del colegio tenía una escondida por si algún día se me olvidaba llevar un balón a clase, en fin tenía pelotas por todas partes. Luego con 5 años mas o menos comenzaron a interesarse por mi algunos equipos de la zona, probé en varios y las sensaciones fueron buenas, pero les echaba para atrás lo bajito que era, y en verdad era extremadamente pequeño, recuerdo que en mi primera ficha oficial cuando me midieron con el tallimetro tuvieron que utilizar una regla, por que la altura mínima era 1,25m y yo daba por debajo, así que midieron los centímetros que faltaban hasta el 1,25m y restaron, medía 1,17m nunca olvidare esta anécdota. (tenía 7 años)… A parte de ser muy bajito era muy propenso a lesiones, esguinces, me hicieron incluso un par de pruebas mas adelante y se vio que en efecto mis ligamentos eran algo mas débiles de lo normal, pero bueno otro día hablaremos de eso. Poco a poco fui creciendo, a pesar que con 5 años no entre en ningún equipo por mi físico yo seguía jugando a todas horas, soy zurdo lo que siempre es un plus, por que escatiman y técnicamente la mayoría son mejores que los diestros, nada cambio hasta los 7 años donde empece a jugar de verdad, la famosa ficha oficial en la federación es de este año, no me gusta hablar de este tema por que suena muy prepotente por mi parte, pero siempre destaque por mis ganas, mi garra, y es verdad, a día de hoy creo que sigo siendo igual, si salgo al campo es para darlo todo, para dejarme el alma, para morir por una pelota, para luchar todas y cada una de las jugadas, creo que es la única forma de entender el deporte y la vida en general, ademas de eso siempre tuve un gran golpeo de balón, nunca quise ser goleador y eso es algo que siempre llamo la atención de todos los entrenadores que me rodeaban, lo claro que tenía las cosas desde tan pequeño cuando todos los niños quieren ser delanteros y meter muchos goles, yo sin embargo no, siempre quise jugar con gente por delante y por detrás, poder distribuir el juego, controlar el partido, por que me sentía mas cómodo, como si fuera el jefe del equipo, un defensa solo juega para adelante, un delantero busca el gol, un centrocampista juega en todas las direcciones, siempre me gusto mas dar el pase que meter el gol, siempre fui así, no sabría explicar el por que, por otra parte también era extremadamente rápido por mis características, así que mi falta de físico hizo que jugara en la banda a modo de interior y mas adelante de extremo pues mi capacidad de pase y mi gran golpeo de balón me hacían peligroso tanto en centros como en entradas al área para buscar portería, a decir verdad a mi también era la posición que mas me gustaba ya fuera a banda natural o cambiada. Las faltas se hicieron mi terreno, me gustaba mucho practicar faltas en los entrenamientos y metía muchas de ellas directas en partidos o daba asistencias, con el paso del tiempo me comenzaron a llamar beckitam por las similitudes o el que mas me gustaba a mi por el juego de palabras david benja, fueron días muy bonitos para mi, había dado mis primeros pasos en lo que podía ser mi carrera profesional, poco a poco las cosas fueron complicándose y poniéndose mas serias, ya no se trataba tan solo de un juego. CONTINUARA...