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Mostrando entradas de octubre, 2021

Cuando ser un vagabundo no es un mal plan

  Son las 5 de la mañana el día en el que escribo esto, puede que lo publique mañana, la semana que viene, dentro de un año o nunca, así soy yo, pero ahí va. Son las 5 de la mañana y que mejor hora puede haber para hablar de sueños. Últimamente lo he expresado varias veces entre líneas pero no pasa nada, lo vuelvo a decir, =) me gustaría volver y recuperar la parte mas básica de mi vida, no es que este especialmente disconforme con mi vida actual en estos momentos, pero por momentos me agobia mucho mi trabajo, tengo que atender a mucha gente y no siempre puedo solucionar sus problemas o su dolor, y eso me frustra, temas a parte lo voy llevando medianamente bien, lo que mas me duele es sentir que no gano lo suficiente en consonancia con las horas que trabajo y no es cuestión de dinero, que yo a eso no le doy prácticamente importancia, es por dignidad de saber que tus jefes se aprovechan de ti para ganar cantidades ingentes de dinero mientras a ti te pagan una proporción insignifi

La chica del cristal, la fragilidad de la distancia y los recuerdos

  Son las 5 y media de la mañana de una noche cualquiera, me encuentro sentado en un escritorio enorme enfrente de una cristalera todavía mas grande a escasos 60 metros del mar, noche cerrada, temperatura agradable y una luna llena inmensa en todo su esplendor iluminando la oscuridad, creando un camino claro y místico en la quietud del mar, cual pasillo místico y limpio de luz uniendo el cielo y el agua con delicadeza. Ahí estaba yo ocupado con las pocas labores que pudiera tener a esas horas de la madrugada cuando de repente escuché un golpe en el cristal, seguido de otro golpe. Ahí estabas tu, apoyando ambas manos y pegando tus labios al cristal con una inmensa sonrisa, yo aturdido no supe que hacer, me quede embobado, me saludaste y te reíste con mas fuerza todavía mientras me hacías gestos alegres con las manos, creí reconocerte, seguía confundido, me puse de pie y camine hacia la puerta, en cuanto lo hice tu corriste hacia la cristalera de al lado alejándote de la puerta, v

CAP19: La distancia que nos une y no nos separa

       CAPÍTULO ANTERIOR  El tiempo se arrastró ridículamente despacio como si amenazara con detenerse, pasó el mes mas lento de mi vida, el tiempo semejó ser un año, los días eran interminables y las noticias que tenia de ti eran escasas, no quería estorbar en tu vida y al mismo tiempo no pasaba un solo día sin que pensara en ti, en lo que te iba a decir cuando me hablases, en todas aquellas cosas que quería decirte pero que me callaba. Al mismo tiempo mi confianza en ti era total, sabia de tu inteligencia, tus capacidades y tu encanto conquistaría a cualquier persona que se cruzase en tu camino, estaba seguro que en poco tiempo te comerías a todas las personas de esa ciudad, aun así no te decía nada. La vida en el hospital seguía sin ser fácil, no tenia tanto dolor como en otras ocasiones, la rehabilitación no estaba siendo tan pesada pero aun as ¡i me encontraba extremadamente triste y desmotivado.   Poco a poco, creo que a raíz de que tu vida y situación profesional se fue esta

Pedir perdón y la ansiedad de nuestras decisiones

  A ver si aprendo de una puta vez a pedir perdón, quizás antes de eso debería de aprender a no cagarla y así me ahorraría tener después que disculparme una y mil veces… Dios sabe que no hago las cosas por mal a sabiendas pero uno no puede evitar que al tomar una decisión haya dos grandes partes e irremediablemente una de ellas va a salir perjudicada, no puedes gustar, agradas o contentar a todo el mundo eso es ley de vida, pero de todas formas duele decepcionar a personas que se han portado bien contigo y te ha ayudado, pero la toma de decisiones es lo que tiene y las cosas son aun peores cuando le sumamos la necesidad, la obligación, la urgencia nos fuerza a coger opciones que no nos gustan, no nos agradan, pero debemos hacerlas por que la vida de vez en cuando nos obliga, yo no estoy por gusto en infinidad de circunstancias pero me veo forzadas a hacerlas por que la vida me empuja a ello. No siempre puedes hacer lo que quieres hacer, pero a su vez hacer cosas que en un principio no