10 abril 2016

Quiero ser mejor. Quiero que te sientas orgullosa.

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de sentiros pequeños?, no en un plano físico, sino a nivel general y emocional, verse diminuto dentro del mundo, indefenso, a veces con impotencia.

A mi me pasa, no me molesta especialmente, creo que me ayuda a valorar otros aspectos importantes de la vida, pero a la vez es una experiencia dura de digerir, no es una sensación bonita, pero una vez que te acostumbras resulta ser muy interesante.


Muchas veces esta se divide e interacciona con otras emociones de tu día a día, con otras personas. ¿Habéis sentido alguna vez esa necesidad desesperada e imperiosa de querer ser mejor persona, en todos y cada uno de los ámbitos de vuestra vida solo para demostrar que de verdad estáis a la altura? A mi me a pasado, quizás es una de las sensaciones mas asquerosas pero a su vez mas gratificantes que han sacudido mi cuerpo en mis 24 años de vida. A veces una persona te empuja a ser mejor, te da esa motivación extra que no encuentras en nada ni en nadie mas, eso es maravilloso, es alucinante poder encontrar a alguien que de verdad te empuje a sacar lo mejor de ti mismo y tu veas todo ese trabajo no con sufrimiento sino con satisfacción. Como digo es algo increíble, pero en algún momento te aproximas a tu limite, he ahí donde comienza tu frustración, ese querer y no poder, esas ganas de ser mejor, ese énfasis de superarte para que la otra persona se sienta orgullosa de ti. Muchas veces ese orgullo ya existe de por si, pero de todas formas tu sigues empujando al limite, quieres demostrar que eres el mejor, que estas a la altura, quieres que ese orgullo valla en aumento. Personalmente me pasa, siempre quiero dar todo lo mejor de mi, para generar en la otra persona una sensación de satisfacción, orgullo, confort y felicidad. A veces todos esos sentimientos y emociones me traicionan y se transforman en dolor cuando se pierda la batalla, cuando las vidas se separan o simplemente cuando crees que nada de lo que haces es suficiente.


Es ridículo, pero aunque no exista nada, sigo queriendo ser mejor persona, para que algún día sientas ese orgullo como tuyo otra vez, para que me vuelvas a dedicar unas palabras que me empujen a ser todavía mejor.